Jesús Campos García jcampos
   
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Bibliografía sobre Entrando en calor


Críticas

Estreno absoluto (1990):

El-Sol

La realidad conteporánea le ha jugado una mala pasada a esta obra galardonada en 1988 con el premio Borne. La amenaza nuclear se ha difuminado con el apaño a que han llegado las superpotencias, y cuando, más que mediada la pieza, los actores nos sitúan en una futura postguerra nuclear, resulta difícil entrar en el atolladero... porque está más cerca de la invocada realidad contemporánea la guerra contra las centrales nucleares que producen electricidad y espanto que la guerra de las galaxias. (Continuar leyendo).

Diario-16

La pareja protagonista vive aquí en el límite de la hecatombe, de la descomposición y la ruina de su propio mundo. Son personajes beckettianos que intentan en vano alcanzar su "día feliz". Juegan al fingimiento de fantasías y buscan su realización sexual que no es, en definitiva, sino metáfora de la propia existencia perdida. [...] Semejante simbolismo se sostiene, sobre todo, por la riqueza y la habilidad que Campos sabe dar a cada situación, de ricos e ingeniosos diálogos. A su conocimiento de lo que podríamos llamar "lo teatral", especialmente en las escenas de juego y de fingimiento de los dos protagonistas. (Continuar leyendo).

Pese a ser un autor insuficientemente estrenado, Jesús Campos es un profesional del teatro particularmente activo. En especial, es importante recordar de él no solo dos montajes que tuvieraon repercusión en los años de la transición -Nacimiento, pasión y muerte de... por ejemplo: tú y 7.000 gallinas y un camello-, sino su intensa labor como responsable de la programación de los Teatros del Círculo de Bellas Artes, en la que los autores españoles contemporáneos tuvieron una feliz oportunidad de estrenar sus obras. (Continuar leyendo).

El-Pais

Algo desconcierta desde que comienza la obra. [...] Es la huella que deja el autor, las miguitas de pan de Pulgarcito, para que vayamos viendo que allí pasa algo y que no todo es tan simple como la cita, por anuncio, de dos necesitados sexuales y su humor negro de seres medio rotos. Aunque ese humor persista y alcance cumbres del género; por ejemplo, el relato del arte perdido de meter la mano en el cine, referido a una época anterior a los fáciles lugares de encuentro de la pareja actual. Esa huella nos va a conducir a la tragedia. (Continuar leyendo).

  • LÓPEZ NEGRÍN, Florentino, “Pues si llegan a entrar en calor...”, El Independiente (11 de diciembre de 1990).

Una risa que transita de la comedia hasta la tragedia, ofreciendo dos lecturas para convertirse, al final, en una mueca de humor negro. Jesús Campos, sobre el que cae la responsabilidad total del espectáculo -además de autor, es director y escenógrafo- ha reflejado una atmósfera sórdida, inquietante y algo absurda, cercana a Beckett, para establecer en ella un juego, una fantasía, en la que se encuentran inmersos los protagonistas y del que participan los espectadores. (Continuar leyendo).


Reposición (2002):

  • ANDÚ, Fernando, “Una cita a ciegas”, Heraldo de Aragón (2 abril de 2002).

  • HENRÍQUEZ, José, “Un génesis patas arriba”, Guía del Ocio, 1363 (25-31 de enero de 2002).

  • VILLÁN, Javier, “Entrando en calor”, El Cultural (30 de enero-5 de febrero de 2002).

    Había un espacio en La Codorniz hace muchos años escrito me parece por Castellanos que se llamaba “Tiemble después de haber reído”. Era un espacio de humor, terrible y negro, que desembocaba, irremediablemente, en catástrofe o incertidumbre. Más o menos. Eso pasa en esta obra de Jesús Campos. Al final, tras los escarceos amorosos y el esfuerzo heroico de un hombre y una mujer por recuperar la temperatura del deseo, desembocan en renovadas frustraciones: imposibles ya los fulgores de la lujuria y el sexo. Y, después de haber reído y sonreído, la sonrisa se hiela, se borra de la cara, se convierte en la mueca de la muerte. Detrás de la transacción comercial propiciada por las páginas de contactos de los periódicos hay más que el deseo; está una tragedia de soledad y autoengaño, el desesperado anhelo de dos seres por recuperar la exaltación de la carne. (Continuar leyendo).

  • VÍLLORA, Pedro Manuel, “Usos amorosos en las butacas de los cines”, ABC (18 de enero de 2002), p. 83.

    [De Jesús Campos García] bien podría decirse que es uno de los dramaturgos españoles más activos y, lo que es aún más importante, de mejores resultados. [...] Todo ello hace de este autor uno de los valores más firmes y relevantes de la dramaturgia contemporánea.

    Entrando en calor es un texto fundamental y característico dentro de su producción. [...] A través de la imaginación se pretende llegar al cuerpo, las historias deben marcar un escenario para el amor, igual que las películas de los cines marcan -o marcaban- el ritmo para el entusiasmo de las parejas. [...] Se diría que esta obra se plantea desde la nostalgia por un tiempo más inocente de júbilo y encuentro. (Continuar leyendo).

  • VIZCAÍNO, Juan Antonio, “El sexo y la vanguardia tardía”, La Razón (16-1-2002).

  • (Sin referencia de autor), “Entrando en calor”, LaNetro Madrid (27 de enero de 2002).
  • GARCÍA TEMPLADO, José, “Reseña. Entrando en calor, Especulo. (Revista de Estudios Literarios). (Universidad Complutense de Madrid, 2002).

    El reestreno (3-2-02) de Entrando en calor, más de once años después de la primera puesta en escena, no ha perdido interés. Los problemas existenciales que trata tienen plena vigencia. El sentido dramático de su autor ha sabido darle la estructura adecuada. Ha logrado lo que los franceses denominan l’oeuvre bien faite.

    La trama es, simplemente, lo que se conoce como una cita a ciegas. En su desarrollo, nos va descubriendo la verdad. Es una verdad proteica, una verdad que cambia a medida que la realidad que percibimos se va desgajando como los cascos de una cebolla. (Continuar leyendo).